El cuerno vacuno es un estuche córneo que crece sobre un núcleo óseo desde la base, cubriéndose año a año de nuevas capas: de ahí su estructura laminada. Fino en la base, se va espesando hasta rematar en una punta maciza y monolítica — la parte más apreciada para tallas profundas.

Su paleta es inconfundible: colores suaves y apagados que pasan del negro al casi blanco, con una masa córnea semitranslúcida cuyas capas, al trasluz, le dan un carácter irrepetible. No hay dos guampas iguales.

“Una guampa no costaba más que el trabajo de sacarla de las osamentas: materia prima tan común antaño como el propio cuero.”

Tradicionalmente las guampas se obtienen en una yerra — la fiesta rural uruguaya en la que se marca, castra y descuerna el ganado — o en los frigoríficos. Si el asta está fresca conviene dejarla secar unos dos meses, quitarle el núcleo óseo y curarla con cal viva para eliminar el olor; la hallada seca en el campo puede trabajarse directamente.

La colección reúne una serie de cuernos en bruto y preparados que muestran el punto de partida de todas las piezas del museo.